Con la sola práctica, demostrar que eres pensante.
Si no usas tus argumentos como convicciones, te acerca a la verdad.
Los demás te toman como un referente, no es agradable pero es útil, es poder.
Tus enemigos se la piensan dos veces antes de cualquier cosa.
Terminas rodeado de gente con buena conversación.
Mandas a la chingada de frente a quien quieras, frecuentemente en público.
Te obliga a sostener lo que dices, y si no puedes, a ser humilde.
Te obliga a buscar información, leer, escuchar, ver... incrementa tu cultura.
Te da seguridad.
Mantiene tus pensamientos con los pies en la tierra.
Conoces mejor a tus amigos.
Conoces mejor a tus enemigos.
Básicamente el mundo te pertenece.
Si no te gusta discutir, conseguir lo anterior va a ser muy cercano a lo imposible.
Javier Duarte de Ochoa y Porfirio Muñoz Ledo
No hay comentarios:
Publicar un comentario